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miércoles, 31 de mayo de 2017

MERKEL QUIERE MÁS NEXOS CON CHINA E INDIA



                                               POR LA ESPIRAL
                                               Claudia Luna Palencia
                                               @claudialunapale


                                  

-Merkel quiere más nexos con China e India




Lo hemos analizado reiteradamente en esta columna: el presente y el futuro pasan por China, a la Unión Europea (UE) cada vez le queda más claro que en medio de su nueva soledad –con el distanciamiento de Reino Unido y de Estados Unidos-, habrá que mirar más hacia los gigantes asiáticos pivotes del crecimiento en el siglo XXI.

La necesidad de  buscar luces cortas y largas entre la oscuridad que nubla el corazón y el entendimiento de los bisoños estrategas de Washington, terminará por reconfigurar buena parte del  panorama internacional de los últimos cincuenta años.

Al final la obcecación del presidente Donald Trump por su “América First”  provocará que tanto Europa como seguramente México corrijan la dependencia desarrollada hacia la Unión Americana, unos en protección militar, otros derivada de una simbiosis económico-comercial.

Para Angela Merkel, canciller de Alemania, el futuro de la UE pasa por velar por su propio destino así como  por acercarse más hacia China y también a la India, sigilosa hasta el momento, en esta vorágine de cambios internacionales.

El proyectazo chino de la nueva Ruta de la Seda denominado One Belt, One Road (Una Ruta, Una Franja en castellano) se presenta como una grandísima oportunidad para vertebrarse hacia Europa.

        En esencia tiene como baza dos rutas: The Silk Road Economic Belt (Cinturón Económico de la Ruta de la Seda) y el 21th Century Maritime Silk Road (Ruta de la Seda Marítima del siglo XXI).
A COLACIÓN
      Al respecto de este tema hablé con Javier Santacruz, socio cofundador de China Capital, él por cierto defendió que para Europa se trata de una buena oportunidad, porque puede dar mucho de sí:  “Más allá de los intereses políticos que tienen los chinos (que son indudables y es dominar el mundo en las próximas décadas), el proyecto en sí es extraordinariamente interesante porque moviliza billones de dólares en inversión y sobre todo por una cosa importante: este dinero no procede del endeudamiento sino de la economía real, es decir, del ahorro que genera China y que invierte en el resto del mundo”.

      De acuerdo con la  visión del también académico del Instituto de Estudios Bursátiles (IEB) es  una forma de entender la globalización de manera distinta y de forma mucho más sólida ya que son acuerdos bottom-up.

       “Se empieza con acuerdos bilaterales entre países y después se generaliza al resto. Esto es enormemente positivo ya que no necesitas una autoridad central que dirija nada ni tampoco una burocracia excesiva”.

        Desde mi argumento,  Xi Jinping se arropa con los países enemigos a ultranza de Estados Unidos, estamos viendo ya un viraje del unilateralismo impositivo yanqui, hacia el multilateralismo impulsado por China, con invitados como Rusia, Irán, Turquía; una tesis en la que igualmente coincide Santacruz.

 “Efectivamente es un movimiento multilateral. Es decir, es el espíritu de Bretton Woods de un mundo multilateral pero sin una potencia que sea la cabeza y la imposición de Estados Unidos. Eso cambia mucho las cosas porque evita los conflictos entre países”.

     En todo esto, ¿dónde queda la India? “Buena pregunta. La India queda en cierta manera desplazada de ser la cabeza de los nuevos acuerdos comerciales pero lejos de que esto sea un desincentivo, es un incentivo para que la India a su vez estimule sus acuerdos comerciales con otros países y se sume a los proyectos que se están tejiendo en Asia Central”.

*Puedes opinar en http://claudialunapalencia.blogspot.com.es economista y  escritora, experta en periodismo económico, geoeconomía y análisis internacional












lunes, 29 de mayo de 2017

MACRON, REUNIÓN DE ALTO PODER CON PUTIN




Por la Espiral

Por Claudia Luna Palencia


Macron, reunión de alto poder con Putin


     Hay quien le gusta acompañar el champán con caviar de Beluga es una combinación con carácter y con un cierto toque kitsch, sirva para reflejar la personalidad de dos políticos como Vladimir Putin y el delfín del Elíseo, Emmanuel Macron que ya demostró ante su homólogo estadounidense Donald Trump que al menos en los saludos, no lo va a vencer, ni mucho menos a intimidar.

            En estos tiempos vacíos de contenido pero cargados de gestualidad se observa con lupa  milimétrica hasta el más nimio detalle, cualquier señal insignificante es analizada con una dosis de morbosa precisión.

        La reunión de hoy lunes en París entre Macron y Putin viene cargada de muchas emociones y sensaciones recientes como las que dejó en Taormina, Sicilia la gélida reunión del G7.

  Los representantes de los siete países más industrializados del mundo arribaron bastante escépticos por encontrar puntos de comunión con el presidente Trump; el magnate es toda una ametralladora, al hablar se le escapan las palabras sin mediar en sus consecuencias.

   En la cita se lograron algunos tibios acuerdos: un punto de unidad en materia de terrorismo aunque en lo demás muchos estires y aflojas como aconteció al discutir de comercio internacional,  la mayoría expresó su vocación de mantenerlo libre, abierto, respetuoso de las normas de la OMC y de los acuerdos bilaterales y multilaterales vigentes; y en el renglón del cambio climático se refrendó el compromiso de la COP 21 de París, si bien Trump  se abstuvo muy pronto dará a conocer su postura oficial.

   En mi opinión lo verdaderamente relevante consistió en que por primera vez este grupo de siete poderosos coincidieron en exigirle mayor responsabilidad a todos los CEO y directivos de alto nivel de las empresas de tecnología de la información como Facebook, Google, Yahoo, todos los buscadores y redes sociales para que coadyuven a la lucha contra el terrorismo bloqueando páginas en las que se hable fácilmente desde cómo hacer  una bomba casera hasta aquellas que inciten al odio, la radicalización y los atentados.

   En medio de esta tesitura, el primer encuentro entre Rusia y Francia en la cancha francesa es bastante relevante máxime que el propio Macron venía alertando de la posibilidad de que “los hackers rusos” se entrometieran en la campaña. Putin siempre se decantó abiertamente por Marine Le Pen.

    Por lo pronto la agenda galo-rusa incluye el terrorismo, Siria,  la inmigración y la forma de alcanzar nuevas formas de cooperación entre ambas economías, Putin no ha cesado en hacerle guiño tras guiño a los franceses, desde el regalo de un cachorro policía (perdieron un perro en una redada terrorista en noviembre de 2015) hasta financiar un enorme árbol navideño afuera de Notre Dame y ahora costear un hermoso edificio que albergará un centro ortodoxo.

 Hay una  desvelada intención del oso ruso para limar   asperezas y es que quiere romper la política del hielo “ni te veo ni te oigo” que la Unión Europea (UE) le viene aplicando desde 2014 como una sanción en su contra tras los roces con Ucrania y la anexión de Crimea (Putin argumenta que ellos no se la anexionaron violando ninguna soberanía que fue el resultado de un referéndum).

    Y eso le ha costado a Rusia dejar de ser invitada a las cumbres del G7, en 1997 asistió por vez primera en calidad de socio –y no de observador. Desde entonces pasó a ser el G8 hasta que la situación con Ucrania le ha llevado a confrontarse con parte de la comunidad internacional por violación a los derechos humanos hasta un boicot que la UE ha impuesto para evitar el comercio con los rusos.

   Desde luego que ser excluido de un cónclave vital para alguien tan protagonista como Putin es bastante chocante, por eso su empeño  casi titánico por no parecer el antagonista de la película.

A COLACIÓN

  El mandatario ruso busca una reconciliación con la Francia de Macron, un poco de poesía al lado del Sena, entenderse con un interlocutor de ideas abiertas y frescas que logre suavizar la posición enconada del resto de los líderes europeos sobre todo a la inamovible  Angela Merkel, la canciller germana, quiere apretar más las tuercas contra Rusia.

   Realmente la UE es un balón disputado en un violento partido de rugby por tres equipos con sus propios intereses supremacistas como son los rusos, los chinos y los americanos.

   Y digamos son los chinos con los únicos con los que, hasta el momento, se están entendiendo dado que sienten una menor amenaza de ruptura y de invasión transcultural.

   Pero flaco favor se hacen a sí mismos los europeos confrontándose con el poderoso titán eslavo porque son energéticamente dependientes del petróleo y del gas ruso; cada invierno la factura europea, sea como sea, se paga en rublos.


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viernes, 26 de mayo de 2017

OTAN: JUNTOS PERO NO REVUELTOS






Por la Espiral

Por Claudia Luna Palencia


-OTAN: juntos pero no revueltos




Ya no es sólo cuestión de plata, de dinero, el asunto es también de certidumbre y para que una relación prospere con el tiempo debe contener dos ingredientes fundamentales: respeto y confianza.

            Después de todo lo que el presidente Donald Trump ha dicho en los últimos meses, no nada más como candidato republicano a la Presidencia de Estados Unidos sino también en funciones, era de esperarse que la foto de familia con sus aliados europeos fuera fría pero a la vez cordial.

         Al menos los europeos no le hicieron ninguna grosería aunque el magnate hizo de las suyas, en su primera gira internacional va  dejando un rosario de imágenes dignas de un estudio de psiquiatría desde los manotazos de su mujer Melania hasta sus discursos plagados de la retórica de un mercader. SÍ es preocupante.

    Trump es un narcisista nato ayer con un dejo de desprecio, en un acto de bravuconería, literalmente aventó hacia un lado a Dusko Markovic, primer ministro de Montenegro; sucedió en la reunión  de la OTAN en la inauguración de su nueva sede en Bruselas, lo hizo para situarse en la primera fila y caminar junto a Jens Stoltenberg, secretario general de la Organización del Tratado del Atlántico Norte. 

      A unos días de  volver a Washington, la lectura de su recorrido revela muchas de las intenciones que rondan por su cabeza,  básicamente habla de paz pero a cambio vende sendos contratos de armamento fabricado en multinacionales estadounidenses; y le encarga a su yerno, Jared Kushner, que le dé seguimiento al espinoso tema de la reactivación de la paz entre judíos y palestinos.

     La deconstrucción del  pensamiento de Trump se ha resumido en hablar a diestra y siniestra del bien y del mal,  carga todo lo que puede contra la inmigración, condena el terrorismo y señala a Irán como el eje del mal por financiar al terrorismo internacional. Con el presidente George W. Bush el eje del mal lo encarnaba Sadam Husein con las armas químicas nunca encontradas en Irak.

A COLACIÓN

     El gesto adusto del Papa Francisco en el Vaticano es más que sintomático del análisis que se hace de la nueva política en  la Unión Americana a la que todavía no se le encuentra ni pies ni cabeza. Pero las confrontaciones se las ha buscado el magnate él solito así como los recelos a su alrededor.

      Con Arabia Saudita y las naciones árabes aliadas Trump quiere una total entrega incondicional para sus intereses en la región que pasan por aislar y asfixiar a Irán  para debilitarlo.

    Con Europa pretende también una rendición absoluta una afinidad a sus movimientos geoestratégicos, pero lo que ha encontrado es un poco de buenismo de parte de sus anfitriones para no parecer antipáticos con el huésped.

  La OTAN que cuenta con 28 países miembros (con Montenegro serán 29 a partir de junio) no ha cedido del todo a la presión de Washington, de hecho digamos le mareó la perdiz.

    Stoltenberg como un gesto meramente simbólico anunció que la OTAN se unirá a la coalición internacional contra el Estado Islámico pero sin participar en labores de combate, su contribución será logística y como ya viene siendo costumbre cada año, los líderes acordaron incrementar su nivel de gasto militar y no porque Trump ayer nuevamente se los reprochase.

  Desde 2014 es un compromiso de buena voluntad inalcanzable aún porque las economías europeas recién salen de una larga recesión y siguen reajustando sus presupuestos internos; tan es así que la meta de dedicar el 2% del PIB para el gasto militar tiene el amplio horizonte del 2024.

   Quizá lo más relevante es que la OTAN anunció la creación de una división de inteligencia antiterrorista a fin de contar con un banco de datos para compartir información con los aliados.

     Por el momento no se puede hacer nada más es un “juntos pero no revueltos” y es que la Unión Europea y Estados Unidos van a dos ritmos distintos a pesar de que concuerdan en los grandes desafíos globales mantienen una equidistancia marcadísima por el cómo resolverlos.

    Estados Unidos ha puesto a Irán como el eje del mal pero la UE participó directamente en el pacto nuclear firmado en 2015 entre Barack Obama entonces presidente de la Unión Americana y su homólogo iraní  Hassan Rouhani; y no está de acuerdo en que ahora Trump pretenda tirarlo a la basura.

  El asunto de Vladimir Putin también les separa, la aparente cercanía y los rumores de infiltración rusa en las elecciones americanas a favor del multimillonario es visto con caras largas, los europeos ven a Putin como una de las amenazas más fuertes obrando en contra de su cohesión y coexistencia.

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