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viernes, 28 de abril de 2017

LA NATA DEL NAFTA-TLCAN





                                               POR LA ESPIRAL
                                               Claudia Luna Palencia
                                               @claudialunapale


                                  
-La nata del NAFTA-TLCAN


   "Vamos a enfrentarlo con tranquilidad y confianza, sobre todo sin miedo”, así lo afirmó Luis Videgaray, hace unos días en Madrid, en un viaje de trabajo por la capital española; para el canciller, México lleva meses listo para renegociar el NAFTA-TLCAN.

     Y es que no es un tema emergente surgido de anteayer, desde la campaña presidencial como candidatos tanto Hillary Clinton como Donald Trump refrendaron en diversos actos y como parte de su estrategia  de campaña, la necesidad de reactualizar el tratado comercial con México y Canadá, a propuesta de la candidata demócrata o bien el caso más extremo echarlo para atrás como reiteraba desafiante el candidato republicano.

   La victoria de Trump ha provocado una serie de reacomodos  no nada más en la política interna estadounidense sino también en el escenario mexicano, el retorno de Videgaray pero esta vez a Relaciones Exteriores,  revela mucho de ese sentimiento de tirantez (como presentimiento)  en lo concerniente con la agenda internacional con Estados Unidos.

    El propio secretario de Relaciones Exteriores reiteró además en un desayuno informativo con periodistas que el país azteca lleva meses aguardando “con los mejores negociadores comerciales comenzando por el propio Ildefonso Guajardo, secretario de Economía, listo con sus propuestas”.

   Videgaray cree que al final “se llegará a buen puerto” porque así como Estados Unidos es comercialmente importante, el mercado mexicano es bastante relevante para el estadounidense.

      La propia dinámica de la globalización es hacia la apertura, hasta la propia China en voz de su mandatario Xi Jinping, se ha convertido en defensora a ultranza del libre comercio y las menores barreras proteccionistas posibles.

      Tal parece que Gran Bretaña con el Brexit como Estados Unidos con Trump quieren reconducir la dialéctica de sus propias economías en sentido contrario a las manecillas del reloj y lo hacen bajo la hipótesis de que el neoproteccionismo terminará con algunos de los problemas socioeconómicos que enfrenta cada país por separado.

     Por cierto que al canciller Videgaray –a quien saludé durante su visita en Madrid-se le nota sereno y seguro; de alguna forma qué es lo peor que puede pasarle a la economía mexicana si llegase a romperse el NAFTA-TLCAN, pues simplemente reconducirse en sus relaciones comerciales tanto con Canadá como con Estados Unidos bajo la premisa de los acuerdos establecidos y vigentes normados por  la Organización Mundial del Comercio (OMC).
La propia Roberta Lajous, embajadora de México en España, me lo recordó hace unas semanas atrás cuando la entrevisté en exclusiva acerca del 40 aniversario del restablecimiento de las relaciones bilaterales diplomáticas con el país ibérico.

     A juicio de Lajous, respecto del respeto al orden internacional, me dijo que: “Lo que es importante son las muestras que han habido de preservar el orden internacional establecido desde el final de la Segunda Guerra Mundial porque allí están las  instituciones y las reglas del juego.  Por ejemplo, para  nosotros es fundamental la  existencia  de la Organización Mundial del Comercio y de las reglas que han venido acordando todos los países;  nosotros podemos vivir con o sin TLCAN siempre y cuando se respeten las reglas establecidas por la OMC”.
A COLACIÓN
    Si bien México no quiere una globalización salvaje, como lo refirió la diplomática azteca durante nuestra charla, SÍ demanda una relación de quid pro quo en materia internacional que sea lo más justa, dinámica y equitativa posible.

   Esto implica que la renegociación del tratado firmado en 1993 entre México, Estados Unidos y Canadá y puesto en vigor el primero de enero de 1994, no será fácil ni sencilla mucho menos con el presidente Trump profiriendo amenazas al estilo del viejo oeste en su cuenta de Twitter.

    Hace unos días, el magnate descargó su ira contra los ganaderos canadienses que afectan con sus precios, aseguró Trump, a los productores estadounidenses.

     Ayer, lo volvió a hacer, con cierta rabia para ver si mete el miedo en el cuerpo con uno de esos tuiters matones “voy a terminar el NAFTA en dos o tres días”.

    Unas horas después volvió a escribir en su cuenta @realDonaldTrump  que recibió las llamadas “del presidente de México y del primer ministro canadiense solicitando renegociar el NAFTA antes que concluirlo… yo estoy de acuerdo”.

    Lo más importante es que el país azteca mande a sus mejores negociadores que lleven sus carpetas bajo el brazo con todo cuanto es menester de mejorar –sin que nos gane la paranoia- considerando que son 23 años desde que entró en marcha en los que el mundo ha cambiado vertiginosamente. Simplemente el comercio sustentable, las energías renovables y la responsabilidad social corporativa son hoy en día temas ineludibles. Es tiempo de quitarle la nata al tratado…

*Puedes opinar en http://claudialunapalencia.blogspot.com.es economista experta en periodismo económico, geoeconomía y análisis internacional



miércoles, 26 de abril de 2017

The cost of Brexit


LA ASUNCIÓN DE LOS OUTSIDERS


                                        POR LA ESPIRAL
                     Claudia Luna Palencia
                       @claudialunapale





-La asunción de los outsiders






     Hay un maremoto en la vieja guardia política en Europa, la socialdemocracia y los conservadores de toda la vida están viendo menguar su poder,  ¿qué les ha pasado? Han cavado su propia tumba a pico de pala de la corrupción, ninguno tiene las manos limpias… nadie escapa de las tramas más siniestras.

    Así es que vayamos aceptándolo es tiempo para los outsiders, la brecha está abierta como si marcase un tic tac fulgurante porque va a un ritmo acelerado ligado al de las crecientes necesidades sociales, a las del descontento y no es siempre popular, del término vulgar “del populacho” hay mucha clase media formada lubricando el cambio porque está desencantada; le han golpeado incesantemente el bolsillo y ya se cansó.

    Señala Karl Marx en su pensamiento y obra que “el motor de la historia es la lucha de clases”, la Revolución Rusa de 1917 la fraguó el pueblo, en buena parte el proletariado rural harto de los zares.

    Pero en otras muchas partes de nuestra amplia Historia Universal ha sido la burguesía la impulsora  de guerras e independencias y de  transformaciones cismáticas porque al sentirse amenazadas por perder su estatus de vida, lubrican las fuerzas políticas y provocan reacomodos que, por supuesto, les sean favorables.  Para más inri tenemos como ejemplo la Revolución Francesa que desplazó a la nobleza pero llevó al poder a una creciente burguesía.

    Vaya que hay que tener mucho cuidado de que los pequeños propietarios y propietarios en general se cansen de los palos dados; hay que mirar muy en serio el hartazgo que la clase media pudiente experimente porque ha cedido parte de su estatus debido a las crisis, a la mala gestión política porque entonces su reacción siempre provocara un cambio hondo.

    Dice Maurice Duverger que Montesquieu, Adam Smith, Karl Marx,  son como Víctor Hugo una especie de “cajas de resonancia” en los que repercuten los gritos de la época.

   Pues esta época ha vuelto a meter a Marx en boga así como a Montesquieu en una Europa letraherida debido a una clase media que está dejando de creer en sus instituciones y en los viejos partidos políticos.

    No es sólo el golpetazo enorme de ocho años largos de crisis económica, no es sólo que todos se hayan tragado un severísimo programa ortodoxo de ajuste para salir de la crisis; es primero y siempre el asco por la serie interminable de escándalos de corrupción que va dejándonos perplejos.

      Y si la crisis económica ha metido a outsiders en el poder como a Donald Trump en Estados Unidos que ni siquiera levanta apoyo entre los Republicanos, la corrupción en Europa además dejará consecuencias claras para permitir el ascenso de grupos extremistas o de muchos otros que ni siquiera cuentan con una larga trayectoria política ni posturas ideológicas definidas.

    Los mercados financieros han celebrado con cierta holgura que el candidato socioliberal Emmanuel Macron  de ¡En Marcha!, obtuviese una ventaja de varios  puntos sobre de Marine Le Pen, del Frente Nacional; el primero, logró el 23.86% y la segunda, el 21.43 por ciento.

      En realidad ni Macron ni Le Pen son el fenómeno, lo es la caída vertiginosa de la credibilidad en los republicanos y socialistas franceses, los dos partidos acostumbrados a repartirse el melón del poder están por los suelos. Lo mismo acontece en otros países europeos, los grandes perdedores han sido y son en cada elección los tradicionales.
A COLACIÓN
      En España, el presidente Mariano Rajoy, casi estuvo al borde de unas terceras elecciones para legitimar su mandato, la necesidad de sumar esfuerzos en el Congreso es lo que cuestiona actualmente el futuro inmediato de su Gobierno.

    El problema es que el statu quo actual pende de un hilo en España, ése mismo cuya recuperación tiene asombrados al resto de los europeos y que ahora presume de ser la economía que más puede crecer de Occidente.

     No obstante, la corrupción que rodea al partido en el poder el PP y su presidente Rajoy, es que  no existe la palabra en el diccionario para nombrarla ni siquiera el caso de Javier Duarte en Veracruz, en México o en otros casos de corrupción caciquil es comparable considerando que ambos países comparten una común columna vertebral.  No hay una palabra en sí misma.

     En los últimos 18 meses han sido caso tras caso alrededor del PP, renuncia tras renuncia de funcionarios; la prensa española todavía conservando un dejo de dignidad e independencia destapa trama tras trama. En resumen muchos funcionarios que militan en el PP, unos cercanísimos al presidente Rajoy, llegaron a crear verdaderos holdings financieros para  sacar dinero de las arcas públicas para, presuntamente, robárselo.

    Acaban de meter en la cárcel a Ignacio González, expresidente de la Comunidad de Madrid, imputado por saquear escandalosamente el Canal de Isabel II, la empresa que trata el saneamiento y las aguas que usan los madrileños; gota por gota pagada por los ciudadanos a precio de oro. Hasta OHL, la empresa que financió los premios Rey de España, sale salpicada en el intríngulis con dinero, supuestamente saqueado y enviado a… ¡México!