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viernes, 31 de marzo de 2017

40 ANIVERSARIO DE LAS RELACIONES MÉXICO Y ESPAÑA







                                               POR LA ESPIRAL

                                               Claudia Luna Palencia
                                               @claudialunapale


                                  
-40 aniversario de las relaciones México y España




Se dice fácil, casi podríamos esgrimir que cuatro décadas no son demasiado pero han sido muchos años de remontada hasta cuajar una sólida relación binacional entre México y España. Más que socios son familia.

El restablecimiento de las relaciones diplomáticas (rotas durante el franquismo y profundamente laceradas debido al soporte generoso que el gobierno mexicano proporcionó a los exiliados y al bando de la República) sucedió debido a los acercamientos diplomáticos entre el presidente José López Portillo y su homólogo español, Adolfo Suárez.

El gran acontecimiento tuvo como fecha 1977, el presidente López Portillo casi recién se había estrenado al frente de la Presidencia de México y uno de sus grandes cometidos fue el de restituir los vínculos diplomáticos con el país ibérico así como dar los pasos necesarios para cerrar las heridas de la memoria reciente.

España, en ese entonces, caminaba hacia una transición democrática veía la luz en la búsqueda de un nuevo cause constitucional y político y soñaba con ponerse a la vanguardia como un país moderno y competitivo.

México en cambio venía saliendo de la etapa del desarrollo estabilizador, algunas décadas bajo el predomino del modelo de sustitución de importaciones, en cierta forma era un país económicamente estable con una moneda que llevaba muchos años sin sobresaltos respecto al dólar; casi 22 años cotizando a 12.50 pesos por dólar.

En cierta forma, la economía mexicana era mucho más sólida que la española, tanto que  al cambio por cada peso se obtenían 5 pesetas lo que para el turista mexicano implicaba la oportunidad de visitar a la Madre Patria ya sea por interés cultural, ir a los toros, por lazos de  sangre o por el simple placer de descubrirla.

Qué curioso en la década de los setenta del siglo pasado, México era la cara del presente y España la del pasado; y ahora es increíble atestiguar las enormes zancadas que ha dado el país ibérico en el renglón económico, comercial, de inversiones, en muchas aristas socioeconómicas todavía logrando conservar el edificio del Estado benefactor.

Cuando el presidente López Portillo viajó a España en octubre de 1977, en su visita oficial acudió a Madrid, Barcelona, Sevilla, Las Palmas y también viajó a Caparroso, en Navarra que es donde se encuentran los orígenes de la familia del ex presidente ya fallecido en 2004. En  ese periplo, la economía mexicana llevaba unos meses sufriendo los primeros embates, la devaluación de la moneda en el verano de un año anterior vino a resquebrajar  la larga estabilidad presumida.

Es como si se hubiese marcado un punto de inflexión importantísimo en el devenir histórico, si lo miramos en retrospectiva han sido cuatro décadas durísimas muchos mexicanos hemos estado marcados por esos altibajos, hemos formado una amalgama como generación de la crisis permanente. Yo al menos soy hija de esa crisis: de las devaluaciones, de la deuda externa y de la crisis de la balanza de pagos.
A COLACIÓN
Estos días en Pamplona, el Archivo Real y General de Navarra expone todo el archivo fotográfico y hemerográfico al respecto de la visita del presidente López Portillo a España así como del viaje que en el mes de abril de 1977 realizó, como antesala, el mandatario Suárez a tierras aztecas.

Y también por supuesto los dos gobiernos preparan sendos festejos para rememorar lo importante que es llevarse bien con tu primo-hermano; en Madrid, en un mes más, el canciller Luis Videgaray junto con la alcaldesa Manuela Carmena visitarán la Casa México que estará en la calle de Alberto Aguilera 20.

Como en todo cometido nada es tarea fácil, la alcaldesa (unas veces controvertida) sorpresivamente decidió que dicho inmueble dejase de ser de okupas y fuese destinado para acoger la labor cultural del país azteca una especie de quid pro quo por todas las innumerables representaciones culturales y de todo tipo que existen de España en México.

En la actualidad la relación bilateral pasa por su mejor momento, cariñoso y romántico, casi de luna de miel. España le debe al país azteca haberle servido de salvavidas enorme durante los largos ocho años de devastadora crisis económica; muchas  multinacionales no colapsaron gracias a México y Brasil.

Empero ahora es cuando México requiere del real espaldarazo de España justo cuando el presidente Donald Trump quiere construir todo tipo de muros e imponer hasta trabas comerciales.

Hace un par de meses, el PSOE en el Congreso le demandó al presidente Mariano Rajoy echarle el capote al país azteca “por todos los lazos que nos unen” y ayudarlo a hacerle frente a las amenazas maniqueas de Trump.  De hecho, hasta  propusieron llevar a cabo un foro iberoamericano extraordinario nada más para solidarizarse con el gobierno de Enrique Peña Nieto.

Más que negocios España tiene vínculos históricos con México  que  van más allá de esos seis  de cada 10 euros que ingresan a las arcas del BBVA por sus clientes mexicanos. México siempre ha estado allí, en las buenas y en las malas, y es en la luna de miel justo cuando se conoce cuán duraderas pueden ser las relaciones futuras.
           
           



miércoles, 29 de marzo de 2017

#UK: GOOD BYE, FOREVER AND EVER





                                               POR LA ESPIRAL
                                               Claudia Luna Palencia
                                               @claudialunapale


                                  
-UK: Good bye, forever and ever


Hoy Theresa May activará el botón de expulsión de Reino Unido del cónclave de la Unión Europea (UE) y todavía a estas horas, hay quienes creen, que se trata de una ilusión óptica; quizá si se frotan los ojos varias veces todo volvería a ser como era antes…

No, no será un divorcio amistoso con un reparto equitativo y palmaditas por la espalda; será una batahola de duros golpes algo así como “La guerra de los Rose”. Habrá heridas de uno y otro lado.

Y tampoco la ruptura terminará pasado mañana, la escisión de Reino Unido de la UE no tiene precedente: quienes maquinaron -desde las entrañas de su  más oscuro dominio-, arrancar a los británicos del resto de los europeos quizá no esperaban que les costase tanto trabajo hacerlo.

En los últimos meses todo ha sido un ir y venir, los asesores más avezados van de un Ministerio a otro intentando dilucidar qué pasará con las relaciones comerciales, de negocios, de inversiones, con las ayudas comunitarias hasta en los efectos más sencillos del ciudadano de a pie que  es un europeo que se encuentra trabajando en una multinacional en la City o para quien también es un europeo con alguno de sus hijos matriculados en una rancia escuela británica.

Es decir, en resumidas cuentas, la idea genial del Brexit la van a terminar pagando todos desde el empresario que tiene descolocados sus procesos de producción  ya sea en Reino Unido o en algún punto de Europa hasta  la persona más simple que antes abordaba un avión con su pasaporte europeo y después de hoy, empezará a ver las consecuencias.

A mí en lo personal me parece también muy bien que las autoridades desde el seno de la Comisión Europea aprieten tuercas para exigirle al que ha decidido irse que les devuelva el dinero de las últimas ayudas y que se alisten para ponerse duros contra el niñato que pensó que por su rabieta infantil pondría patas para arriba al resto de los 27 países y todo porque no quiere hablar de cupos migratorios.

¿Amigo lector ha visitado Londres recientemente? ¿Qué ve en sus calles si camina por Oxford Street? Yo fui hace algunos años y no había esa devastadora guerra en Siria cuyo éxodo civil ha colapsado el humanismo del que  presumen los europeos.

¿Qué hay? Árabes muchos árabes con burkas, con hiyab o niqab con su vestimenta para las mujeres cada una a la usanza de sus países de origen; y viven en la City que no sería precisamente como tal sino fuera porque los grandes capitales árabes se han ido a refugiar a las flemáticas instituciones financieras desde que los aciagos hechos del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos desencadenaron como respuesta una serie de invasiones, bombardeos y apoyo también a la llamada Primavera Árabe.
El capital de los grandes sultanatos y riquezas árabes amenazados por las invasiones en Afganistán, Irak, luego las guerras civiles en Egipto, Libia y toda la inestabilidad en Medio Oriente ha ido a refugiarse a Londres, por eso es la City.

Y esas familias árabes pudientes no sólo han trasladado su dinero a la capital británica también se han mudado a vivir para allá temerosos por la propia inestabilidad de sus respectivas naciones. El meollo es que el sirio que está pidiendo asilo, cruzando el océano (muchas veces dejándose la vida en él) es la clase media formada que vive de un trabajo como médico, dentista, profesor, periodista o ingeniero y carece de ingentes cantidades de dinero para engordar el caudal y la fama de la City… por eso mismo no tiene más cabida.

¿Va a derrumbarse financieramente Londres por el Brexit? No, no por todo el caudal de dinero árabe que tiene guardado en sus tripas; le afectarán otros aspectos más mundanos como las relaciones comerciales, las relaciones de negocios y el día a día que tiene que ver con los trabajadores, los estudiantes y los turistas.
A COLACIÓN
Yo últimamente creo que en la trama del Brexit existe un denodado interés por ocultar algo que no se quiere que vean ni los comisarios ni los supervisores europeos.

¿Operaciones sucias? ¿Lavado de dinero? ¿Cuentas abultadas en las instituciones financieras británicas? Por lo pronto, se espera un largo culebrón en el divorcio histórico.

Para empezar la oposición laborista le exige a May respetar seis puntos: 1) Un sistema de inmigración justo para empresas y comunidades. 2) Protección de la seguridad nacional y persecución de los delitos interfronterizos. 3) Una relación fuerte con la Unión Europea. 4) Compromisos con todas las naciones y regiones del país. 5) Protección de los derechos de los trabajadores. 6) Asegurar los mismos beneficios que tiene ahora el país en el mercado común.

Mientras que desde la UE, las primeras facturas por cobrar  pasarán por muy posiblemente por echar abajo la fusión entre las bolsas de Londres y Fráncfort.  Además de un costo estimado en 60 mil millones de euros que Reino Unido deberá dar a la UE por su inminente salida debido a una serie de compromisos adoptados a mediano y largo plazo que ya no podrá refrendar más.  Y esto, querido lector, es nada más el comienzo…