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lunes, 27 de febrero de 2017

TRUMP: ¿LLEVA UN DICTADOR EN EL BOLSILLO?




                                               POR LA ESPIRAL
                                               Claudia Luna Palencia
                                               @claudialunapale






-Trump: ¿Lleva un dictador en el bolsillo?



El lado psicológico de Donald Trump empieza a provocar cierta consternación entre los historiadores que van perfilando los pasos del nuevo mandatario estadounidense, en trascendencia de sus actos, en el ejercicio del poder.
            Y lleva poco menos de cien días despachándose a sus anchas desde su Twitter mostrando un sobrado autoritarismo, no necesita de las personas  contratadas a su alrededor con cargos diseñados para tales efectos porque si él quiere decir algo  basta con tuitearlo directamente; total, ya se enterarán sus ejecutivos de comunicación, prensa, relaciones institucionales y los secretarios de Estado que resulten involucrados con el tuit del día.
            Desde luego revela muchísimo igualmente el despecho de Trump para con los medios de comunicación, a tal grado que les desprecia, no necesita convocar una rueda de prensa para informar tal o cual asunto, decisión o contestar a las dudas de los periodistas.
El asunto tiene un mayor trasfondo va mucho más allá del mero hecho de que una persona esté usando sus redes sociales para informar o simplemente decir algo.
            Se trata del presidente de un país con una elevadísima responsabilidad pública cuyo cargo ejercido en DEMOCRACIA  obligatoriamente le lleva a comparecer ante los medios de comunicación.
            Es la prensa que Trump despóticamente desprecia la ventana de información para con el pueblo, con esa cansada y pusilánime ciudadanía, mucha con votantes que confiaron en el magnate.
            Nada hay  más inquietante que atisbar de forma temprana, la enorme incomodidad que le representa al presidente norteamericano tener husmeando a la prensa, haciendo su quehacer de informar e investigar; y la preocupación emana bajo el ojo clínico de la prensa que no pretende dejar de seguir la forma en cómo pueda enriquecerse todavía más Trump y familia con su paso por  la Casa Blanca.
            A ver que le digan que no a los yernos del presidente Trump; que le digan que no a sus empresas en búsqueda de nuevos contratos o a cualquier persona que pudiera beneficiarse de su cercanía con la nueva casta en el poder en Washington.
            No es casual el desdén del inquilino de la Casa Blanca para no asistir a la tradicional cena de corresponsales está aventando las puertas en las narices a la prensa, nacional e internacional.
            Así nacen los dictadores… así se cocina a fuego lento una dictadura bajo la hornilla caliente de los enfervorecidos seguidores que claman justicia callejera, acciones que para el pueblo son pan y circo mientras los leones se devoran  a sus primeras víctimas.
A COLACIÓN
            Desde luego también hay un sector económico-financiero de plácemes, los corredores bursátiles han visto incrementar las órdenes de compra, hay una especie de voto de confianza por parte de Wall Street que ha visto disiparse los peores augurios “con una victoria del empresario inmobiliario”.
            Los especuladores al contrario le aplauden cada vez que  Trump arrecia su discurso y se muestra más agresivo esto tiene un efecto dinamizador de las compras.
            Las promesas de bajada de impuestos a las empresas aunadas con el discurso proteccionista y limpiar el país sobre todo a la economía estadounidense de la mano de obra ilegal, desde el 20 de enero  (día de la toma de posesión) hasta el 21 de febrero, le han proporcionado una ganancia del 4.62% al Dow Jones.
            Y en esta repetición de ciclos históricos (lo hemos referido en columnas pasadas los ciclos de Kondratieff) ya más de un entendido en el tema le ve el plumero de la mano dura a Trump combinado con un discurso ideologizante, una retórica nacionalista que cunde como la pólvora y necesita de una chispita para encenderse.
            ¿Es Trump un dictador en ciernes en un mundo globalizado? Si atendemos a Arnold. J. Toynbee en “Estudio de la Historia” el historiador escribió: “Mussolini declaró cierta vez que él pensaba para Italia  como los grandes ingleses  que habían construido el Imperio Británico  habían pensado para Inglaterra;  como los grandes  colonizadores franceses  habían pensado para Francia”.  Desde la base de este argumento, ¿qué es entonces Trump?

           













viernes, 24 de febrero de 2017

REFUGIADOS EN TERRITORIO DE NADIE



                                   POR LA ESPIRAL
Claudia Luna Palencia
                                   @claudialunapale



-Refugiados en territorio de nadie




A mediados del año pasado, el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR) emitió un informe escalofriante: “En solo cuatro años aumentó 55% el número de refugiados a nivel global aunque por quinto año consecutivo el éxodo ha sido imparable a tal punto que hay más de 65.3 millones de desplazados”.

El informe titulado “Tendencias Globales” recogía datos actualizados hasta el año 2015, es decir, que la marea humana fuera de su terruño expulsada por diversas razones es todavía mucho mayor.

Estamos hablando por supuesto de refugiados pero, ¿quién técnicamente lo es? Según lo recoge la Convención de Ginebra sobre el Estatuto  de los Refugiados: “Un refugiado es una  persona que debido a  fundados temores de ser perseguido por motivos de raza, religión,  nacionalidad, pertenencia a un determinado grupo social u opiniones políticas se encuentre fuera del país de su nacionalidad;  y no pueda o no quiera regresar”.

Aunque jurídicamente, en la práctica, se pueden esgrimir muchos más fundamentos y también, cada Gobierno en cuestión tiene bien definido bajo su marco de acogida a quién considera o no un refugiado.

Desde luego existen también muchas variantes y motivos para que una persona decida, ya sea solo con una parte de su familia o bien con toda, autoexiliarse o autoexpatriarse.

Los conflictos civiles, las guerras, las invasiones, cualquier forma de amenaza bélica que atente contra la vida de los naturales; sin embargo, no podemos soslayar otros propulsores como la hambruna, la sequía, la desertificación, la falta de oportunidades económicas, las persecuciones religiosas, entre tribus y sectas; las persecuciones ideológicas, terroristas o políticas  e inclusive hasta por la propia condición sexual.

Actualmente existe una lamentable crisis humanitaria mundial con el tema de los refugiados se han creado “tierras de nadie” en muchas zonas fronterizas convertidas en reducto de las personas que huyen de su patria.

No son un puñado de personas son millones, la propia ACNUR reconoce que atiende directamente al menos de 16 millones de personas que están atrapadas en esos inframundos fronterizos.

Y es que nadie sabe bien qué hacer con ellos, con los desplazados, muchos solicitantes de asilo y otros con calidad de refugiados cumpliendo a rajatabla con los convenios internacionales.

Los países de llegada no siempre los quieren o al menos no pueden con todos no existen los canales asertivos para insertar en la población a millones de extranjeros.

De alguna forma, la ONU junto con los grandes organismos no gubernamentales que actúan proveyéndoles de alimentos, atención sanitaria y hasta jurídica debería crear sendos programas para ir destrabando ese muégano humano.

¿Cuántos ya pueden, por ejemplo, ser reubicados en sus países de origen porque los conflictos que les llevaron a salir ya no existen más? ¿Cuántos son personas calificadas que bien valdría la pena rescatar profesionalmente hablando a fin de enriquecer el tejido socioeconómico?
A COLACIÓN
            México no tiene una guerra civil ni lo azota un grupo terrorista como en el caso de Siria convulsionado desde diversos frentes, pero ya es tiempo de reconocer que el país azteca tiene un problema de refugiados centroamericanos y de otras partes de América del Sur (y hasta llegados de África) es dinamita pura a punto de estallar en un gravísimo problema humanitario.

            Y le va a pescar a las autoridades con los brazos cruzados porque desde luego se podrá reinsertar social y laboralmente hablando a los mexicanos inmigrantes ilegales expulsados por las políticas persecutorias de Donald Trump.

            Pero no hay una política fehaciente para atender a tantos extranjeros que no logran cruzar hacia Estados Unidos y que se quedan en tierras mexicanas en un limbo legal. Porque no son inmigrantes mexicanos, ¿son refugiados? ¿Cumplen con las características del asilo? O son en su mayoría personas motivadas por alcanzar “the american dream”.


            ¿Qué hará México con toda esa gente que ya se le está peligrosamente acumulando sin contar con la infraestructura para ubicarlos ni recursos ni muchos menos leyes actualizadas para actuar rápidamente a fin de evitar que esa bomba de tiempo humana se convierta en una bomba de delincuencia?

miércoles, 22 de febrero de 2017

A.L LA REGIÓN MÁS VIOLENTA: BID




                                   POR LA ESPIRAL
Claudia Luna Palencia
                                   @claudialunapale



-A.L la región  más violenta: BID





Hace unos días, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) emitió un informe relacionado con el coste anual del crimen y la violencia como detractores de la riqueza de una economía.

Desde luego también como factor erosionante del tejido social e inhibidor del clima de inversiones, ¿quién quiere abrir una franquicia o trasladar una empresa subsidiaria en medio de ráfagas de bala, bombazos, secuestros y extorsión de empresarios?

 El BID calcula en 261 mil millones de dólares el costo aproximado anual del crimen y la violencia en América Latina; no nada más su impacto público sino también social y primordialmente privado.

Toda esta vorágine significa el 3.55% del PIB de la región,  es decir, América Latina podría crecer mucho más si no tuviera estos factores nocivos obrando en contra.

Y si Carlos Fuentes escribió que América Latina era la región “más transparente” también desafortunadamente es la región más conflictiva la que destaca en el renglón de la criminalidad a tal grado que duplica el promedio del impacto del crimen en los países desarrollados.

Es decir, las favelas en Brasil, el extrarradio en Argentina y las disputas entre el narcopoder en México más la virulencia recalcitrante en Centroamérica le quitan mucho brillo a una región que desperdicia el mismo porcentaje en criminalidad que en inversión en infraestructura.

El binomio inseguridad-violencia sigue siendo una operación de resta en cuanto al crecimiento de una economía y desde luego juega un rol perverso en el renglón de lo social.

Según el BID “equivale a los ingresos del 30% de la población de menores ingresos de la región lo que subraya el grave impacto que la delincuencia tiene sobre el desarrollo de los países”.

En verdad es muy preocupante ningún político debería dejar de lado dicho informe: “El crimen y la violencia alcanzan niveles que se acercan a una crisis. La región tiene el 9% de la población mundial, pero registra un tercio de las víctimas de homicidios a nivel global. Es la región más violenta del planeta fuera de las zonas de guerra. Seis de cada 10 robos son cometidos con violencia y el 90% de los homicidios no son resueltos. Sus cárceles están entre las más hacinadas en el mundo”.

Eso aunado a una muy mala publicidad porque además prevalece una tendencia a maximizar cualquier hecho de violencia… las noticias se han latinoamericanizado.

Hay una resonancia global mediática por un estudiante en Monterrey atacando a punta de pistola a su profesora y compañeros pero unos días después en España un estudiante “niño bien” agarró a cuchilladas a sus compañeros.

El video de los lamentables hechos de Monterrey recorrieron incesantemente las redes sociales y la noticia apareció en todos los principales medios de comunicación del mundo. Lo de España, no.  Y en ambos casos son dos estudiantes atacando a sus compañeros al interior de las aulas, la intencionalidad es la misma y el grado de locura, ambos son hechos psicóticos.

Pero el impacto no se digiere igual porque lamentablemente se va construyendo una imagen con silogismos malvados donde “México es un país violento, sus estudiantes atacan a sus compañeros; por ende, todos son violentos”. Y eso en la psique es un bombardeo negativo la gente extranjera se lo pensará dos o tres veces para viajar, hacer turismo, poner un negocio o llevar  a cabo una inversión.
A COLACIÓN
            No, la violencia en la región no es homogénea, el BID destaca que en Centroamérica dos países están atrapados en dicha descomposición: Honduras y El Salvador. “En ambos el costo del crimen y la violencia supera el 6% del PIB”.  Por su parte en Brasil es del  3.78% del PIB, en el caso particular de México es del 1.92 por ciento.

            ¿Qué pasa en países desarrollados en este renglón? El organismo internacional aduce que tienen tasas bajas con impacto menor dentro del PIB, por ejemplo,  Alemania con el 1.34% del PIB, Canadá con el 1.39%,  Estados Unidos con  el 2.75% o Reino Unido con  el 2.55 por ciento.

     Nótese que el porcentaje de alcance es menor en México que en Estados Unidos pero el boomerang en la forma cómo se esparcen las malas noticias van en detrimento de la propia imagen del país azteca. Crea fama y…