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viernes, 26 de mayo de 2017

OTAN: JUNTOS PERO NO REVUELTOS






Por la Espiral

Por Claudia Luna Palencia


-OTAN: juntos pero no revueltos




Ya no es sólo cuestión de plata, de dinero, el asunto es también de certidumbre y para que una relación prospere con el tiempo debe contener dos ingredientes fundamentales: respeto y confianza.

            Después de todo lo que el presidente Donald Trump ha dicho en los últimos meses, no nada más como candidato republicano a la Presidencia de Estados Unidos sino también en funciones, era de esperarse que la foto de familia con sus aliados europeos fuera fría pero a la vez cordial.

         Al menos los europeos no le hicieron ninguna grosería aunque el magnate hizo de las suyas, en su primera gira internacional va  dejando un rosario de imágenes dignas de un estudio de psiquiatría desde los manotazos de su mujer Melania hasta sus discursos plagados de la retórica de un mercader. SÍ es preocupante.

    Trump es un narcisista nato ayer con un dejo de desprecio, en un acto de bravuconería, literalmente aventó hacia un lado a Dusko Markovic, primer ministro de Montenegro; sucedió en la reunión  de la OTAN en la inauguración de su nueva sede en Bruselas, lo hizo para situarse en la primera fila y caminar junto a Jens Stoltenberg, secretario general de la Organización del Tratado del Atlántico Norte. 

      A unos días de  volver a Washington, la lectura de su recorrido revela muchas de las intenciones que rondan por su cabeza,  básicamente habla de paz pero a cambio vende sendos contratos de armamento fabricado en multinacionales estadounidenses; y le encarga a su yerno, Jared Kushner, que le dé seguimiento al espinoso tema de la reactivación de la paz entre judíos y palestinos.

     La deconstrucción del  pensamiento de Trump se ha resumido en hablar a diestra y siniestra del bien y del mal,  carga todo lo que puede contra la inmigración, condena el terrorismo y señala a Irán como el eje del mal por financiar al terrorismo internacional. Con el presidente George W. Bush el eje del mal lo encarnaba Sadam Husein con las armas químicas nunca encontradas en Irak.

A COLACIÓN

     El gesto adusto del Papa Francisco en el Vaticano es más que sintomático del análisis que se hace de la nueva política en  la Unión Americana a la que todavía no se le encuentra ni pies ni cabeza. Pero las confrontaciones se las ha buscado el magnate él solito así como los recelos a su alrededor.

      Con Arabia Saudita y las naciones árabes aliadas Trump quiere una total entrega incondicional para sus intereses en la región que pasan por aislar y asfixiar a Irán  para debilitarlo.

    Con Europa pretende también una rendición absoluta una afinidad a sus movimientos geoestratégicos, pero lo que ha encontrado es un poco de buenismo de parte de sus anfitriones para no parecer antipáticos con el huésped.

  La OTAN que cuenta con 28 países miembros (con Montenegro serán 29 a partir de junio) no ha cedido del todo a la presión de Washington, de hecho digamos le mareó la perdiz.

    Stoltenberg como un gesto meramente simbólico anunció que la OTAN se unirá a la coalición internacional contra el Estado Islámico pero sin participar en labores de combate, su contribución será logística y como ya viene siendo costumbre cada año, los líderes acordaron incrementar su nivel de gasto militar y no porque Trump ayer nuevamente se los reprochase.

  Desde 2014 es un compromiso de buena voluntad inalcanzable aún porque las economías europeas recién salen de una larga recesión y siguen reajustando sus presupuestos internos; tan es así que la meta de dedicar el 2% del PIB para el gasto militar tiene el amplio horizonte del 2024.

   Quizá lo más relevante es que la OTAN anunció la creación de una división de inteligencia antiterrorista a fin de contar con un banco de datos para compartir información con los aliados.

     Por el momento no se puede hacer nada más es un “juntos pero no revueltos” y es que la Unión Europea y Estados Unidos van a dos ritmos distintos a pesar de que concuerdan en los grandes desafíos globales mantienen una equidistancia marcadísima por el cómo resolverlos.

    Estados Unidos ha puesto a Irán como el eje del mal pero la UE participó directamente en el pacto nuclear firmado en 2015 entre Barack Obama entonces presidente de la Unión Americana y su homólogo iraní  Hassan Rouhani; y no está de acuerdo en que ahora Trump pretenda tirarlo a la basura.

  El asunto de Vladimir Putin también les separa, la aparente cercanía y los rumores de infiltración rusa en las elecciones americanas a favor del multimillonario es visto con caras largas, los europeos ven a Putin como una de las amenazas más fuertes obrando en contra de su cohesión y coexistencia.

*Puedes opinar en http://claudialunapalencia.blogspot.com.es economista y  escritora, experta en periodismo económico, geoeconomía y análisis internacional

miércoles, 24 de mayo de 2017

LA HIPÉRBOLE DEL TERRORISMO




                            POR LA ESPIRAL
                           Claudia Luna Palencia
                            @claudialunapale




-La hipérbole del terrorismo


     Va pareciendo cansino, hartante, desesperante y como espectadora ocasional del sufrimiento de los otros me deja un sentimiento de enorme impotencia; conformarnos con seguir con nuestra vida, con nuestra rutina de siempre mientras jugamos a la ruleta rusa, de a ver qué tan cerca nos toca un atentado, me  parece hasta masoquista.

      A todos nos queda claro que la meta es provocar el mayor daño civil posible tanto a las personas como a la infraestructura y entendemos igualmente que no están por la labor de pichicatear el dolor porque lo suyo es precisamente provocarlo, desestabilizarnos, corroernos y hacer sobre todo que crezca en nosotros mismos un rechazo hacia el desconocido, el invasor, el inmigrante, el que lleva velo y no tiene ni nuestras creencias ni nuestras costumbres.

     En Francia y Reino Unido va anidándose buena parte de la inquina europea contra los árabes, musulmanes y la gente que profesa el Islam confundiéndose peligrosamente la rabia por los muertos inocentes en los funestos atentados con venganza, rechazo y odio.

     El más reciente atentado, masacre en Manchester, ya coge otro cariz porque ha ido con toda frialdad y maldad contra las personitas más vulnerables y menos entrometidas en los asuntos de nuestro diario vivir: hablo de niños y adolescentes y  otra muchachada en la edad de la rebeldía que no hace más que expiar sus frustraciones y sueños a grito de pulmón de las canciones de sus ídolos juveniles.

     La tragedia pudo ser más devastadora (una avalancha) debido a la enorme concentración de personas en el auditorio del Manchester Arena, un total de 20 mil según los medios ingleses locales, que acudieron el lunes 22 de mayo a escuchar dos horas de concierto de Ariana Grande, la estrella juvenil pop estadounidense del momento. ¿Quién podría siquiera sospechar que afuera   del recinto, justo a la salida que lleva directamente a la estación Victoria, un lobo solitario se volaría cargado de explosivos?

     Lo de la sala del Bataclán en París –noviembre de 2015-, también fue meticulosamente planeado para irrumpir con balas de terror y muerte justo en el concierto de los también estadounidenses Eagles of Death Metal… ironías de la vida.
A COLACIÓN
    Honestamente después de esto no queda más que darle toda la razón al presidente Donald Trump, el magnate ha hecho de su minigira por Arabia Saudita, Israel y Palestina  su mística para la paz, llegó vendiendo humo y terminó facturando 110 mil millones de dólares en ventas de armamento estadounidense para Arabia Saudita.

    En su falacia “vivimos una batalla del bien contra el mal” que va mucho más allá de una lucha de civilizaciones  en la que además hay enemigos muy focalizados según la visión pragmática de Washington además de Corea del Norte con el régimen de Kim Jong-un, lo es desde luego Irán.

   De hecho, la nación de los ayatolás ha tenido –sin proponérselo su recién reelecto presidente Hasán Rouhaní-  todo el protagonismo en la gira del mandatario Trump.

    Sin perder ápice de oportunidad el inquilino de la Casa Blanca ubicó el eje del mal en Irán “por ser culpable de la situación de Siria, por sus aspiraciones expansionistas en la región y por financiar el terrorismo a nivel global”.

   No sólo convocó en consecuencia a los 50 mandatarios del mundo árabe presentes en Riad a unirse con Estados Unidos como aliados contra el mal si no a echarlos (a los terroristas) totalmente de estas tierras “hay que cortar los fondos que financian el terrorismo”.

    El infortunado hecho de Manchester le pilló a Trump en Jerusalén, “malvados perdedores”, ha sido su expresión más directa; mientras el primer ministro Benjamín Netanyahu bastante rudo le secundó:  “Como ha dicho usted presidente Trump tanto el financiamiento al terrorismo como el terrorismo deben de terminar,  condenamos el atentado en Manchester; si el atacante hubiera sido un palestino y la víctima un israelí, Mahmud Abbas le hubiese dado una paga a la familia del terrorista palestino, esa ley palestina debe cambiar”.

 El más reciente atentado le otorga al presidente Trump nuevos bríos  para poner mañana el pie en una Europa confrontada con él por varios temas (usará la retórica del yo     tengo la razón) así llegará  a Roma para ver al Papa Francisco, después irá a Bruselas se reunirá con los líderes de la OTAN y luego viajará a Taormina, Sicilia para el cónclave del G7.

     Nuevos bríos que obran a favor de Theresa May, la primera ministro británica tiene a la vuelta de la esquina las elecciones del 8 de junio, ella quiere ganarlas  para pulsar el Brexit duro. ¡Ay la hipérbole maldita!  Manchester no apoyó el Brexit en el referéndum del año pasado: el 60.4% de los electores votó por quedarse, remain in the EU; ahora con el miedo en el cuerpo y el nivel de alerta terrorista elevado a crítico, habrá más votos para la otra vendedora de humo...


*Puedes opinar en http://claudialunapalencia.blogspot.com.es economista y  escritora, experta en periodismo económico, geoeconomía y análisis internacional